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Mostrando entradas de marzo, 2018

Almas en pena. Seabury Quinn (1889-1969)

Almas en pena —¡Diez mil diablillos verdes! ¡Vaya noche, vaya noche tan odiosa! Jules de Grandin se detuvo bajo la entrada para vehículos del teatro y observó las cortinas de lluvia que caían del cielo con un feroz fruncimiento de ceño. —Bueno, el verano está muerto y el invierno aún no ha llegado —le recordé intentando calmarle—. Estamos en octubre, y es lógico que tengamos algo de lluvia. El equinoccio de otoño... —¡Espero que los demonios más selectos de Satanás se larguen volando con el equinoccio de otoño! —Me interrumpió el pequeño francés—. Morbleu, sólo Dios sabe cuánto tiempo llevo sin ver el sol. ¡Además, me encuentro abominablemente hambriento! —Eso es algo que sí podemos remediar —prometí, apartándole del refugio ofrecido por la cornisa y llevándole hacia mi coche—. ¿Y si nos pasamos por el Café Bacchanale? Siempre suelen tener algo bueno para comer. —Excelente, magnífico —dijo Jules de Grandin con entusiasmo, instalándose ágilmente en el asiento trasero y baj...

Aparición. - Guy de Maupassant (1850-1893)

Aparición - Guy de Maupassant Se hablaba de secuestros a raíz de un reciente proceso. Era al final de una velada íntima en la rue de Grenelle, en una casa antigua, y cada cual tenía su historia, una historia que afirmaba que era verdadera. Entonces el viejo marqués de la Tour-Samuel, de ochenta y dos años, se levantó y se apoyó en la chimenea. Dijo, con voz un tanto temblorosa: Yo también sé algo extraño, tan extraño que ha sido la obsesión de toda mi vida. Hace ahora cincuenta y seis años que me ocurrió esta aventura, y no pasa ni un mes sin que la reviva en sueños. De aquel día me ha quedado una marca, una huella de miedo, ¿entienden? Sí, sufrí un horrible temor durante diez minutos, de una forma tal que desde entonces una especie de terror constante ha quedado para siempre en mi alma. Los ruidos inesperados me hacen sobresaltar hasta lo más profundo; los objetos que distingo mal en las sombras de la noche me producen un deseo loco de huir. Por las noches tengo miedo. ¡Oh!, n...